Piedras, palos y leyes cuando las mujeres levantan la voz por sus derechos reproductivos

by    /  June 9, 2017  / Comments Off on Piedras, palos y leyes cuando las mujeres levantan la voz por sus derechos reproductivos

La despenalización del aborto solicitada por las mujeres organizadas en Honduras fue el escenario de un ambiente violento contra ellas el mes de abril y principios de mayo de este año.

Quedó evidenciado que cuando las mujeres defienden sus derechos y más si lo hacen por los sexuales y reproductivos se mueven oscuros intereses de diversos grupos que se consideran con la potestad de decidir por las mujeres.

  1. Honduras tiene uno de los índices de asesinato más altos en el mundo. Es también uno de los
    países más peligrosos para los periodistas, según el Índice de la Libertad de Prensa Mundial
    2014, se ubica en el lugar 129 de 180. Los periodistas son amenazados, atacados, y asesinados
    regularmente, a causa de su trabajo. El gobierno de Honduras falla para castigar a los que usan
    la violencia contra los reporteros, esencialmente otorgándoles impunidad. Este espacio será
    dedicado a examinar la falta de protección para los periodistas hondureños quée ejercen su
    profesión. Los temas incluirán el uso de la publicidad patrocinada por el Estado como un
    mecanismo para castigar o compensar publicaciones, y la censura y autocensura como
    obstáculos hacia el progreso democrático.
  2. Nacida en Cofradía, Honduras, Dina Meza ha sido reconocida por PEN Internacional, Amnistía Internacional, Índice de Censura y Periodistas sin Fronteras por su trabajo como periodista y defensora de los derechos humanos. Actualmente, Dina es la fuerza impulsora detrás de la creación del Centro PEN en Honduras. En el 2013, escribió “El Reinado del Terror” (“Reign of Terror”), un reportaje profundo sobre las amenazas a los periodistas hondureños, para la revista del Índice de Censura. En el 2014, fue nombrada una de los “100 Héroes y Heroínas de la Informacion,” por Reporteros sin Fronteras.

Las mujeres solicitaron ante el Estado de Honduras que se aprobara la despenalización del aborto por tres causales: Violación sexual, Cuando pone en grave riesgo la salud y la vida de la mujer y Cuando existen graves malformaciones congénitas incompatibles con la vida.

En el marco del golpe de Estado, el Congreso Nacional aprobó la penalización del uso y distribución de las Pastillas de Anticoncepción de Emergencia, PAE. El decreto lesivo para los derechos de las mujeres.

Paralelamente a todo este sistema de violencia contra las mujeres, el Estado de Honduras a través del Congreso Nacional se resiste a ratificar el Protocolo Facultativo de la CEDAW y aquí también no se escucha la voz de las mujeres sino de las iglesias fundamentalistas.

A nivel general en el mundo un grupo de expertos de la ONU señaló en septiembre de 2015 que «La adopción de la Agenda 2030 de la ONU para el desarrollo sostenible representa una ocasión única de luchar contra las desigualdades y la discriminación, incluida la eliminación de leyes, políticas y prácticas discriminatorias, que se encuentra a menudo en el centro de violaciones contra la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres».

En relación a Honduras dijo que “Negar a las mujeres y niñas el acceso a servicios de aborto seguro en casos de riesgo para la salud de la mujer o niña embarazada, violación o incesto, o inviabilidad del feto causa un sufrimiento físico y psicológico excesivo e irreversible a muchas mujeres y niñas. Es también la forma más flagrante de instrumentalización de los cuerpos de las mujeres y de negación de su autonomía “.

Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional, ha señalado que “Al penalizar el aborto, el Código Penal de Honduras es incompatible con los derechos humanos y debe ser modificado sin demoras”.

El problema en Honduras radica en cómo se aborda el tema cada vez que las mujeres quieren colocarlo en el tapete de la discusión pública. Hay una unidad oscurantista que se mueve a la velocidad de la luz y genera un ambiente de más violencia hacia las mujeres.

Son las iglesias fundamentalistas; los grupos pro vida; los políticos hipócritas y los medios de comunicación que estigmatizan a las mujeres que levantan la voz. Sus gruñidos no se escuchan para denunciar que la violencia contra las mujeres es tan fuerte que los femicidios son una forma altamente cruel contra la vida de las mujeres.

Semanas enteras de una campaña mediática dieron en el blanco: el parlamento aprobó que continuara la penalización del aborto tal como ha estado siempre. Las penas van desde tres a 10 años de prisión para las mujeres que por alguna razón aborten.

Las discusiones sobre el tema dentro del Congreso Nacional no se utilizaron elementos científicos para debatirlo. Al final la votación fue de 79 votos a favor de la penalización. Se ignoró a las mujeres, otros decidieron por ellas.

Pero sucedieron cosas interesantes y otras condenables. En primer lugar el tema fue puesto en la discusión pública, nunca antes como ahora. Se pudo observar cómo las mujeres tomaron más fuerza y dejaron a un lado el miedo a ser estigmatizadas, entre ellas estaban las mujeres cristianas de diferentes denominaciones aglutinadas en “Ecuménicas por el Derechos a Decidir”, por primera vez se dejaron escuchar y sin ambages plantearon que el aborto es un problema que debe abordarse científicamente.

Su posición le puso de correr al Cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez que publicó un comunicado donde insultaba a este grupo de mujeres que en forma pacífica han manifestado que “Las cristianas no apedreamos mujeres, las defendemos”.

Una campaña horrorosa se echó a andar previo a la decisión del Congreso Nacional . También se les agredió físicamente cuando realizaban un plantón en los bajos del parlamento horas antes de que fueran a las votaciones sobre el tema.

Ana Ruth García, lideresa de las Ecuménicas por el Derecho a Decidir responsabilizó al gobierno por esta represión.

El valor de las mujeres ante tanta brutalidad para encerrar sus voces es admirable. Aunque hay un sistema machista que quiere ahogar sus demandas, estas mujeres siguen adelante.

Es también admirable cómo mujeres cristianas no están dispuestas a desistir de ejercer su derecho a la libertad de expresión a pesar de las campañas mediáticas, las llamadas de presión y toda una serie de chantajes que la jerarquía eclesial quiere poner en marcha.

Pero por qué tanto miedo a escuchar a las mujeres?, a pesar de eso ellas seguirán demandando derechos, así ha sido a lo largo de la historia!!!!!

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