Crímenes Contra periodistas: Ministerio Público solamente es una Máquina Para Contar Muertos

by    /  October 30, 2017  / No comments

Mujeres demonstrar por libertad de prensa y expresión en Honduras. Image del Latin Correspondent.

Las respuestas del Estado hondureño no son adecuadas ante la grave violencia contra periodistas que ha dejado unos 72 crímenes, a pesar que el propio presidente de la República, Juan Orlando Hernández en forma demagógica ha dicho que las investigaciones han pasado a una instancia superior, la impunidad se mantiene en un 91 por ciento según datos del Comisionado Nacional de Derechos Humanos, CONADEH.

El Ministerio Público que es el ente que le toca actuar para combatir la impunidad se ha convertido solamente en una máquina para contar los muertos, aduce que no puede dar detalles de los casos porque entorpecerá las investigaciones. Sin embargo esta aseveración ya está desgastada porque nunca la sociedad ha tenido un informe que señale que en realidad están investigando.

  1. Honduras tiene uno de los índices de asesinato más altos en el mundo. Es también uno de los
    países más peligrosos para los periodistas, según el Índice de la Libertad de Prensa Mundial
    2014, se ubica en el lugar 129 de 180. Los periodistas son amenazados, atacados, y asesinados
    regularmente, a causa de su trabajo. El gobierno de Honduras falla para castigar a los que usan
    la violencia contra los reporteros, esencialmente otorgándoles impunidad. Este espacio será
    dedicado a examinar la falta de protección para los periodistas hondureños quée ejercen su
    profesión. Los temas incluirán el uso de la publicidad patrocinada por el Estado como un
    mecanismo para castigar o compensar publicaciones, y la censura y autocensura como
    obstáculos hacia el progreso democrático.
  2. Nacida en Cofradía, Honduras, Dina Meza ha sido reconocida por PEN Internacional, Amnistía Internacional, Índice de Censura y Periodistas sin Fronteras por su trabajo como periodista y defensora de los derechos humanos. Actualmente, Dina es la fuerza impulsora detrás de la creación del Centro PEN en Honduras. En el 2013, escribió “El Reinado del Terror” (“Reign of Terror”), un reportaje profundo sobre las amenazas a los periodistas hondureños, para la revista del Índice de Censura. En el 2014, fue nombrada una de los “100 Héroes y Heroínas de la Informacion,” por Reporteros sin Fronteras.

En su reciente visita a Honduras en el mes de septiembre, Reporteros sin Fronteras, en la representación de Emmanuel Colombié, Director para América Latina de esa organización,recomendó al Ministerio Público que debe crear un protocolo para determinar cada muerte de periodistas, si las mismas tienen que ver con el ejercicio de la profesión, además de señalar que el Estado debe establecer una fiscalía especializada en investigar tales ataques.

Cada muerte lo que lleva consigo es el silencio que genera autocensura en la prensa, dejar en la nebulosa cada crimen es enviar un mensaje de muerte y de mucho miedo. “Un atentado contra los principios de transparencia y rendición de cuentas, así como contra el derecho a tener opiniones y participar en debates públicos, que son esenciales en una democracia. Cuando tales delitos quedan impunes, esto fomenta la reiteración de actos violentos similares y puede resultar en el silenciamiento y en la autocensura de los y las comunicadoras”, señaló el Relator para la Libertad de Expresión y de Opinión de la ONU.

La violencia que vive el país es brutal, a pesar que el gobierno se empeña en minimizarla con propósitos de reelección en los próximos comicios electorales.

Esta violencia ha llamado la atención internacional en un país que ocupa el segundo lugar después de México donde el ejercicio de la profesión es muy peligroso, ocupando el país el lugar 140 en la clasificación mundial 2017 sobre libertad de prensa según reporteros sin Fronteras.

Una de las conclusiones a la que se podría llegar es que la intolerancia a la diversidad de ideas genera los ataques mortales contra comunicadores sociales y periodistas mientras el Estado de Honduras no sea capaz de demostrar lo contrario.

La violencia está en su punto más álgido en este año 2017 en que se llevarán a cabo elecciones generales donde el presidente Juan Orlando Hernández le apuesta a la reelección a pesar que de acuerdo a la legislación nacional es ilegal. No hay tregua para la vida.

La UNESCO está impulsando un Plan de Acción para combatir la impunidad de ataques contraperiodistas en Honduras, recientemente se reunió con diversos sectores y se plantea como meta que en el 2018 se ponga n marcha.

Aunque la comunidad internacional está horrizada ante esta situación que lacera la libertad de expresión, por parte del Estado hondureño no hay muchos avances.

Desde el año 2015 se aprobó la Ley de Protección para defensores y defensoras de derechos humanos, periodistas y comunicadores sociales y operadores de justicia, producto de la cual se ha establecido el Mecanismo de Protección a favor de estos sectores, pero el mismo tiene fuertes limitaciones.

Una de esas limitaciones es que se metió en el mismo saco a todos los sectores sin tomar en cuenta que hay violencia diferenciada por las actividades que cada uno realiza. Eso hace casi imposible concentrarse en encontrar acciones contundentes que pongan un stop a los ataques.

Otro de los problemas es que la Ley no da la oportunidad de que haya un equilibrio y que las decisiones que se tomen sean en equidad, acá el Estado hondureño tiene la ventaja de aplastar aquellas propuestas que no le gusten porque tiene mayoría de representación en el Consejo Nacional de Protección, la solución sería una rápida reforma a la Ley y además sacar a la Secretaría de Seguridad y de Defensa de los entes representados allí puesto que un 50 por ciento de los actores que generan la violencia contra periodistas vienen de estas instituciones.

Pero es importante destacar que si hay un Estado que genera la violencia contra periodistas, no se puede esperar que actúe contra la impunidad porque no se va a controlar a sí mismo, se necesitaría una férrea voluntad política y ética para hacer por fin algo.

Cuando matan a periodistas se está poniendo una trampa mortal a la democracia. El papel wue juegan los periodistas y comunicadores sociales es vital porque de no dejarlos ejercer la profesión con tranquilidad se deja a la sociedad sin información y la libertad de expresión fallece cada día.

Hay que agregar que otra de las cosas que no aporta a la solución es la división del gremio y que el Colegio de Periodistas no ha tomado en serio su papel de proteger a este sector, su actuación es precaria, se pronuncia solamente cuando allegados a los directivos o al sector que representan son afectados, pero en los demás ataques hay un silencio sepulcral.

Cómo le hacemos entonces?.

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