La ONU y la OEA no deben dejarse instrumentalizar por el presidente de Honduras

by    /  July 24, 2015  / No comments

Honduras está sumida en una profunda crisis desde el 28 de junio de 2009 en que se consumó un golpe de Estado contra el gobierno del presidente Manuel Zelaya Rosales. La libertad de expresión, de prensa y de organización han sido seriamente lesionadas, sin que exista una institucionalidad que castigue a quienes cometen estas graves violaciones a los derechos humanos.

  1. Honduras has one of the world’s highest murder rates. It is also one of the most dangerous countries to practice journalism, ranking 129th out of 180 in the 2014 World Press Freedom Index. Journalists are regularly threatened, attacked, and killed for their work. The Honduran government fails to punish those who use violence against reporters, essentially granting them impunity. This space will be dedicated to examining the lack of protection for Honduran journalists exercising their profession. Topics will include the use of state-sponsored advertising as a mechanism to reward or punish publications, and censorship and self-censorship as hindrances to democratic progress.
  2. Born in Cofradía, Honduras, Dina Meza has been recognized by PEN International, Amnesty International, Index on Censorship and Reporters without Borders for her work as a journalist and human rights advocate. Currently, Dina is the driving force behind the creation of Honduras PEN Centre. In 2013, she wrote “Reign of Terror,” an in-depth report on threats to Honduran journalists for Index on Censorship’s magazine. In 2014, she was named one of Reporters Without Borders’ “100 Heroes and Heroines of Information.”

En aquel momento la Organización de los Estados Americanos, OEA, expulsó por algún tiempo al Estado de Honduras de ese organismo, por haberse perpetrado el golpe, pero readmitió su presencia por presiones de los Estados Unidos, una pieza clave en el funesto zarpazo a la institucionalidad. El problema es que la readmisión fue sin condiciones a pesar de las advertencias de la comunidad internacional de derechos humanos y de las organizaciones nacionales, por eso ahora tenemos los resultados negativos, un 96 por ciento de impunidad y una profundización de la crisis.

Esa crisis del golpe de Estado no ha terminado, las consecuencias de esta acción contra la democracia en construcción en ese momento en Honduras, tiene al país sumido en una emergencia en derechos humanos.
Miles de ciudadanos y ciudadanas salieron a las calles, centenares fueron golpeados, perseguidos, vigilados y encarcelados, otros, más de 100 fueron muertos, unos en manifestaciones de protesta exigiendo el retorno a la institucionalidad y otros en circunstancias camufladas para que su crimen no se vinculara con su permanencia en la resistencia. Las voces silenciadas eran para establecer un mecanismo para detener los reclamos, la libertad de expresión de estas personas quedó sepultada junto a sus cuerpos.

Hasta el año 2013 las movilizaciones gigantescas que se observaban en el golpe de Estado dejaron de producirse. La oligarquía continuó con su juego electorero y llevó a miles de personas en todo el país a creer que a través de la participación política, en una contienda en elecciones generales se terminaría el problema.

Se jugó esa pieza del ajedrez que creó mucha esperanza a través del Partido Libertad y Refundación, LIBRE, que nace de la resistencia y se nutrió con las bases que urgidas por cambios estructurales le apostaron a las elecciones generales de 2013, sin embargo no se cambió el sistema político, los golpistas dejaron intacta su estructura, no permitieron una reforma profunda a la Ley Electoral, ni al Tribunal Supremo Electoral, TSE, encargado de las elecciones generales.

LIBRE participó con las mismas reglas del juego desde que se iniciaron las elecciones generales en Honduras en 1982. Esas reglas favorecen desde siempre al bipartidismo que tiene sumida en la miseria a millones de personas. Los dos partidos políticos que nacen en este sistema solamente se turnaban en el poder y se repartían el pastel político y económico de la nación. El otro partido que también le apostó a las elecciones fue el Partido Anti Corrupción, PAC.

Los resultados de las elecciones generales de noviembre de 2013 eran de esperarse, ganó el candidato del Partido Nacional, Juan Orlando Hernández, quien está acusado del peor de los fraudes eleccionarios en el país, y en los últimos meses del desvío de millonarios fondos públicos de la seguridad social y de otras instituciones del Estado, para su campaña política.

Aunque él reconoció que solamente unos cuantos miles fueron usados en su campaña, ninguna institución inició una investigación, eso se quedó allí tras el asombro de la comunidad internacional por la desfachatez de su confesión y en los titulares de algunos medios de comunicación.

Hoy el Congreso Nacional tiene dos nuevas fuerzas políticas que de existir una democracia real le darían vuelta a las macabras decisiones que se toman en el Parlamento en contra del pueblo hondureño. Pero allí lo que impera es el autoritarismo, aunque ambos partidos protesten, quien tiene el sartén por el mando es el partido de gobierno.

En la actualidad el pueblo hondureño nuevamente salió a las calles a través del Movimiento de los Indignados que realizan las marchas de las antorchas como una forma de libertad de expresión y de demanda ciudadana para exigir la instalación de una Comisión Internacional contra la Impunidad y la destitución del mandatario y de los fiscales General y Adjunto.

Para contrarrestar este movimiento el presidente hondureño llamó a un “diálogo sin condiciones”, pero el problema es que se está reuniendo con sus mismos allegados.

Acá nuevamente entra en el juego la ONU y la OEA, con la declarada injerencia de los Estados Unidos que como siempre se entromete en las decisiones soberanas del pueblo de Honduras.

Estos dos organismos internacionales han informado que participarán en este diálogo como facilitadores y han venido al país a reunirse según dijeron con los diferentes sectores, el gran problema es que no pasaron por donde se desarrolla la huelga de hambre de los indignados, se fueron sin tomar su versión.

Aquí debo hacer un llamado urgente a estos dos foros mundiales, que no se pueden dar el lujo otra vez, tal como ocurrió con el golpe de Estado, de dejarse instrumentalizar para favorecer el status quo, de ser así estarían cometiendo el peor error de su historia y negando a millones de ciudadanos y ciudadanas la esperanza de un país con mejor suerte. Para jugar ese papel, es mejor que no vengan.

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