Oficina del Alto Comisionado de DDHH en Honduras debe ver el país con tres ojos

by    /  January 13, 2017  / No comments

Student protesters in Honduras were among those who had human rights abuses enacted against them. Image via YouTube.

La Oficina en Honduras del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos fue inaugurada formalmente este 23 de noviembre de este año con la presencia de Kate Gilmore, Alta Comisionada Adjunta del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sede en Ginebra, Suiza.

El gobierno de Honduras a través del presidente Juan Orlando Hernández , como parte de su estrategia internacional de aparentar el respeto a los derechos humanos, solicitó se abriera este organismo y antes del Examen Periódico Universal, EPU de 2015, se anunció con bombos y platillos. El mandatario hizo una jugada política para tratar de neutralizar las críticas ante la grave situación de derechos humanos en el país.

  1. Honduras tiene uno de los índices de asesinato más altos en el mundo. Es también uno de los
    países más peligrosos para los periodistas, según el Índice de la Libertad de Prensa Mundial
    2014, se ubica en el lugar 129 de 180. Los periodistas son amenazados, atacados, y asesinados
    regularmente, a causa de su trabajo. El gobierno de Honduras falla para castigar a los que usan
    la violencia contra los reporteros, esencialmente otorgándoles impunidad. Este espacio será
    dedicado a examinar la falta de protección para los periodistas hondureños quée ejercen su
    profesión. Los temas incluirán el uso de la publicidad patrocinada por el Estado como un
    mecanismo para castigar o compensar publicaciones, y la censura y autocensura como
    obstáculos hacia el progreso democrático.
  2. Nacida en Cofradía, Honduras, Dina Meza ha sido reconocida por PEN Internacional, Amnistía Internacional, Índice de Censura y Periodistas sin Fronteras por su trabajo como periodista y defensora de los derechos humanos. Actualmente, Dina es la fuerza impulsora detrás de la creación del Centro PEN en Honduras. En el 2013, escribió “El Reinado del Terror” (“Reign of Terror”), un reportaje profundo sobre las amenazas a los periodistas hondureños, para la revista del Índice de Censura. En el 2014, fue nombrada una de los “100 Héroes y Heroínas de la Informacion,” por Reporteros sin Fronteras.

El mandato de la Oficina del Alto Comisionado expresa que debe haber una protección plena y mandato de investigación y garantías de seguridad, según lo aseguró Ban Ki-Moon, Secretario General de la ONU, en su visita en enero a Honduras, uno de los países más peligrosos para defender los derechos y ejercer el periodismo.

Hernández se anotó un gol con esta apertura, tratando de limpiar la cara sucia de su gobierno en materia de derechos humanos, dice brindar todo el apoyo para que este organismo internacional realice su trabajo.

La palabrería del presidente Hernández debe contrastar con una mirada tridimensional por parte de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos en Honduras.

Esto significa que los cantos de sirena deben quedarse en la esquina, mientras esta Oficina hace su trabajo en función de la protección de los derechos humanos en el país sin dejarse apantallar solamente por bonitos informes y sonrisas amables de los funcionarios.

La labor debe ser contrastar la realidad con la teoría, mientras el gobierno maneja estadísticas de progreso, hay serias violaciones a los derechos humanos y los perpetradores no son castigados. El caso emblemático de Bertha Cáceres, cuyo crimen está en la impunidad y no hay avances para castigar a los autores intelectuales, es solamente un ejemplo.

La verificación de la situación de derechos humanos debe incluir conversaciones con las víctimas y de esa forma documentar desde la propia realidad los casos y propiciar acciones contundentes para castigar la impunidad.

La Oficina ha jugado algunos roles importantes en su poca estancia en Honduras, como es el caso del conflicto de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, UNAH, donde algunos funcionarios han estado como observadores del proceso, lo que contribuyó a establecer un diálogo entre autoridades y estudiantes, pero no le vemos en la problemática de la Universidad Nacional de Agricultura, UNA, donde ya se habla de acciones paramilitares contra alumnos y alumnas que se mantienen en protesta por violaciones a sus derechos estudiantiles.

Aunque se le apunte a la diplomacia esta no debe opacar la mirada en tres dimensiones: la realidad de los derechos humanos; el discurso gubernamental el cual debe leerse entre líneas y el testimonio de las víctimas.

Me tocó estar el 23 de noviembre en la inauguración oficial de la Oficina, la señora Gilmore señaló que el equipo establecido quiere hacer progresar los derechos humanos en Honduras , “sepan que estamos muy interesados para trabajar con las instituciones del gobierno para levantar la dignidad de aquellos para los cuales gobiernan”, expresó.

Mientras Jorge Ramón Hernández Alcerro, Secretario Coordinador General del Gobierno manifestó que “tenemos el deber no solo de escuchar sino de ser tolerantes con los gobernados”, esta frase contrasta con la captura que se hiciera del profesor Ruy Díaz, en San Pedro Sula, en el Norte del país, solamente por colocar una manta con el mensaje “Fuera JOH”, refiriéndose al presidente Juan Orlando Hernández, que busca la reelección presidencial, a costa de la ilegalidad.

Entendemos que no es fácil la responsabilidad que se ha echado en las espaldas la Oficina del Alto Comisionado en Honduras, en una nación donde hay violaciones a derechos humanos por doquier.

Sin embargo es importantísimo que el desempeño sea  acorde con el mandato de promover y proteger el goce y la plena realización, para todas las personas, de todos los derechos contemplados en la Carta de las Naciones Unidas y en las leyes y tratados internacionales en materia de derechos humanos, que le fue asignado a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH), por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, según resolución número 48/41.

He visto a Oficiales de Derechos Humanos muy comprometidos con hacer su trabajo para garantizar los derechos fundamentales de los hondureños, incluso he llevado a víctimas de violaciones a sus derechos a esta institución y me parece que tienen muchas ganas de hacer las cosas bien.

Pero además la Oficina debe cuidar que en su discurso diplomático no se ahogue el derecho a la verdad, que constituye un derecho humano , en concreto esta Oficina debe llamarle al pan, pan y al vino, vino, porque lo fundamental es que se corrijan conductas, acciones, leyes y políticas públicas que laceran los derechos humanos, Honduras es un mal ejemplo en eso.

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